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Menopausia, hacia una mayor calidad de vida

¿Qué es la menopausia?

Existen muchas discrepancias a la hora de definir la menopausia. Una de las más aceptadas es la retirada completa de la regla, durante al menos un año.

1. Generalidades sobre la menopausia
2. ¿A qué se le llama climaterio?
3. Menopausia precoz y tardía

1. Generalidades sobre la menopausia

Concepto. Cuando se habla de menopausia nos referimos a la fecha de la última menstruación.

A pesar de haber divergencias respecto a las definiciones de algunas etapas del climaterio, aquí se plasman los conceptos actualmente más aceptados en el medio médico.

Menopausia es la fecha de la última menstruación. La definición clásica establece que la menopausia es la "fecha" de la última menstruación. Sólo tras haber transcurrido 1 año desde esta última regla, podemos confirmar que la mujer tuvo su menopausia.

Esta retirada permanente de la menstruación refleja el cese definitivo de la función ovárica y puede deberse a:

1. Un agotamiento fisiológico de los folículos de los ovarios, lo que produce una "menopausia natural".

2. La extirpación quirúrgica de los ovarios (ooforectomía o ovarectomía), acompañada o no de la retirada del útero (histerectomía), lo que se denomina "menopausia quirúrgica".

3. La eliminación completa de la función ovárica a través del empleo de la quimioterapia o radioterapia sobre la zona pélvica, induciendo a una "menopausia química" o "iatrogénica".

Cuando los ovarios dejan de funcionar, se produce una importante deficiencia de las hormonas sexuales (estrógenos, progestágenos y andrógenos), ya que éstas son producidas principalmente por los ovarios, y el fin de la capacidad reproductiva de la mujer.

Sin embargo, tanto en el medio médico como entre las mujeres, el uso ha consagrado el término "menopausia" para nombrar al "período" de la vida, en el que la mujer deja de tener la regla de manera definitiva. En realidad a este periodo se le debería llamar "climaterio".

2. ¿A qué se le llama climaterio?

Climaterio es un periodo de transición en la vida de la mujer, en el que, entre otras cosas, ocurre la menopausia, y esta es la fecha de la última menstruación.

En general, la menopausia suele presentarse entre los 45 y los 55 años, aproximadamente a una edad media de 50 años. En España, según los datos de una encuesta reciente, la edad media de la menopausia es de 48 años.

La edad de la menopausia puede estar influida por algunos factores. El genético es de innegable importancia, ya que se ha observado que las mujeres suelen tener la menopausia aproximadamente a la misma edad que sus madres.

Además, las fumadoras, incluso las exfumadoras, con frecuencia tienen la menopausia a una edad más temprana que las no fumadoras, mientras que la menopausia suele retrasarse en las mujeres usuarias de la píldora.

3. Menopausia precoz y tardía

Cuando la menopausia ocurre antes de los 40 años se la denomina "menopausia precoz". Por el contrario, cuando la mujer presenta ciclos menstruales hasta después de los 55 años, se considera que hay un retraso de la menopausia, sería una "menopausia tardía".

La menopausia precoz, tanto la natural como la quirúrgica, requiere un tratamiento de sustitución hormonal inmediato y eficaz, ya que la sintomatología suele ser bastante importante y las consecuencias, principalmente a largo plazo, dramáticas.

En cuanto a la mujer que todavía regla después de sus 55 años, es necesaria una vigilancia rigurosa del útero y de las mamas, por parte de un ginecólogo, ya que hay un riesgo aumentado de que estos órganos puedan presentar determinadas enfermedades, debido, a un estímulo prolongado de los estrógenos.

Sin embargo, y como contrapartida, estas mujeres se benefician de los efectos positivos de sus propios estrógenos por más tiempo y así hacen una prevención natural de ciertas enfermedades que tienen un mayor riesgo asociado a los estados carenciales de estrógenos.

Decálogo de hábitos saludables

Te ofrecemos una serie de consejos saludables, relativos tanto a la nutrición como a distintos hábitos y modos de vida, con la finalidad de que alcances un mayor bienestar y calidad de vida.

Diez reglas de oro

1. Asegúrese que su dieta sea sobre todo muy variada.

2. Que sea rica en frutas, verduras, cereales y legumbres.

3. Rica en leche y lácteos, preferiblemente semidesnatados o desnatados.

4. Que las grasas no superen el 30-35% de las calorías totales.

· Utilice siempre que pueda aceite de oliva virgen, tanto en crudo como en la cocina.

· Asegúrese de que incluye grasas omega 3.

· Que las grasas saturadas no superen nunca el 10% del total de las grasas.

5. Realice un consumo moderado de proteínas.

6. Incremente el consumo de pescado.

7. Asegúrese de que bebe entre 1,5 y 2 litros de agua diarios.

8. Consumo moderado de bebidas alcohólicas y sal.

9. Evite el tabaco.

10. No olvide realizar alguna actividad física diariamente.

El colesterol y la genética

A veces el riesgo de tener unos elevados niveles de colesterol está en los genes, es lo que se conoce como hipercolesterolemia familiar heterocigota. En España, unos 80.000 personas padecen esta enfermedad y menos de una tercera parte lo sabe.

1. La hipercolesterolemia familiar

Hay gente que cree que está sana, que incluso hace deporte, y que de repente acaba en las urgencias de un hospital o que muere de un infarto. La razón es que llevaba el riesgo en sus genes: padecía hipercolesterolemia familiar heterocigota y no lo sabía ni se trataba. En España, unas 80.000 personas padecen esta enfermedad y menos de una tercera parte lo sabe.

2. Un fallo genético, la causa de la enfermedad

El gen responsable de esta enfermedad, que se localiza en el brazo corto del cromosoma 19, fue descubierto hace casi dos décadas por dos científicos llamados Michael S. Brown y Joseph L. Golstein, que recibieron por ello el Premio Nobel de Medicina en 1.985.

Fueron los primeros en demostrar que la hipercolesterolemia familiar es consecuencia de un fallo genético en el funcionamiento del receptor LDL. Lo importante es que se trata de la mutación de un solo gen, lo que resulta más sencillo de estudiar que el cáncer, por ejemplo, que puede depender de la interacción de cientos de genes.

Se sabe que el gen responsable tiene múltiples mutaciones, alrededor de 600 en todo el mundo. En España se calcula que debe haber unas 100 mutaciones del gen HF, debido a las múltiples mezclas culturales que ha habido en este país. Para ayudar a encontrarlas, la Fundación HF tiene en marcha el proyecto de elaboración del mapa genético del colesterol en España.

3. La heterocigota, el caso más grave

El caso más grave de hipercolesterolemia familiar, la heterocigota, se da cuando el paciente afectado hereda el gen defectuoso del padre o de la madre.

Podría darse el caso, extremadamente raro (uno por millón), de que ambos progenitores estuvieran afectados por la HF y que transmitieran el gen defectuoso al hijo. En tal caso, una doble dosis del gen mutado (llamado gen del receptor LDL) provocaría una enfermedad muy grave. En estos pacientes, los niveles de colesterol son cinco veces mayores que en las personas normales y suelen morir de infarto en la adolescencia.

Pero en general, en la HF heterocigota, cada afectado tiene un 50 por 100 de probabilidades de traspasar el gen defectuoso a sus hijos y es igual de frecuente entre hombres y mujeres, afectando en España a uno de cada 200-500 personas (alrededor de 80.000). Sin un tratamiento adecuado, muchos de estos pacientes pueden morir de una enfermedad cardiaca de forma prematura, entre los 35 y los 65 años.

4. Claves para el tratamiento

La genética ya ha demostrado que es capaz de definir las peculiaridades de la enfermedad en cada caso. Conocer la mutación del gen permite predecir la respuesta al tratamiento con hipolipemiantes (fármacos que reducen el colesterol), determinar cuáles son los tipos de fármacos a utilizar y las dosis adecuadas.

Todo esto es muy importante para hacer una terapia individual de cada enfermo, lo que se llama un tratamiento a la carta. Además, cuando esté disponible el mapa genético de España y los tipos de mutación, se podrá predecir mejor el riesgo de infarto, la edad de aparición, etc. Y por tanto, se podrán, diseñar mejores estrategias de prevención.

Por último, el proyecto genético que lleva a cabo la Fundación HF está generando una extensa base de datos que aportará información relevante sobre la enfermedad, permitiendo hacer un seguimiento anual de los pacientes. En estos momentos, la Fundación está ofreciendo de forma gratuita el análisis genético a todos los pacientes afectados por hipercolesterolemia familiar heterocigota, así como una atención sanitaria personalizada.

Deshidrataciones: qué son y cómo evitarlas

La deshidratación es una disminución más o menos grave de la cantidad de agua del organismo, lo cual repercute también en la concentración de electrolitos. Especial atención necesitan los niños, los ancianos y los enfermos.

1. ¿Qué es la deshidratación?

Agua. Esencial para la vida y el correcto funcionamiento del organismo.

La deshidratación es la falta de agua necesaria para el organismo. Puede deberse a una pérdida excesiva de líquidos por sudor, a vómitos, a diarreas, a un exceso de eliminación de orina (por fármacos diuréticos o diabetes no tratada) o a una falta de ingestión de líquidos.

Como consecuencia, se alteran las funciones del organismo y aparecen una serie de signos clínicos que van desde la sed o piel seca hasta el coma y la muerte en casos extremos.

En condiciones normales, se pierde diariamente cierta cantidad de agua a través de la respiración, el sudor (medio litro al día) y la orina, y de las lagrimas o las heces.

Pero no es raro que se produzcan pérdidas anormales por vómitos, diarreas, fiebre o deshidratación por calor excesivo. También pueden ocurrir pérdidas excesivas por la orina en ciertas patologías como la diabetes no controlada o por ingesta de los fármacos llamados diurético que favorecen la eliminación de orina.

En otros casos puede haber pérdida de líquidos por quemaduras o hemorragias internas o externas.

2. También se alteran las sales minerales

Según la forma de perder el agua, ésta no se pierde sola sino que arrastra con ella una serie de sales minerales o electrolitos. En otras circunstancias, al perderse agua, se produce un aumento de la concentración de las sales. Esto da lugar a una serie de alteraciones llamadas trastornos electrolíticos.

Así, además de agua, se pierden electrolitos en las siguientes circustancias:

- En las diarreas se pierde bicarbonato.
- Con vómitos y diarreas graves se pierde potasio.
- Con diuréticos, sobre todo los llamados tiazídicos, y con los fármacos empleados en el tratamiento psiquiátrico o la nicotina, se pierde sodio.
- Con una pérdida excesiva de orina se pierde potasio.

Otras veces se produce un aumento de la concentración de sales:

- Con los vómitos y diuréticos aumenta la concentración plasmática de bicarbonato.
- Hay hipernatremia (aumento de sodio) por sudor copioso en ambiente húmedo o caliente, pérdidas gastrointestinales sobre todo en las diarreas infantiles, pérdidas de agua por la piel y la respiración, especialmente en estados febriles, pérdida de orina excesiva por diabetes insípida central y diabetes insípida nefrogénica.

3. Síntomas de la deshidratación

- Sed. Es uno de los síntomas primeros de la necesidad de agua en el organismo. Esta sensación nos impulsa a beber el agua que necesitamos. Sin embargo, hay dos grupos de población en los que este mecanismo no es suficiente: en los bebés, que no pueden manifestarlo ni conseguir el agua que necesitan por ellos mismos; y en los ancianos, donde disminuye la sensación de sed aunque necesiten ingerir agua.

- Disminución del volumen de orina. Se orina menos cantidad y con menos frecuencia. Esto es una consecuencia de los esfuerzos del riñón por concentrar la orina y eliminar la menor cantidad de agua posible.

- Piel seca. La piel pierde su elasticidad y en casos extremos se produce lo que llama el "signo del pliegue"; al pellizcar la piel, del dorso de la mano por ejemplo, la piel queda elevada, arrugada y tarda mucho en volver a su lugar. Además, la piel aparece fría y pálida. El estado de la piel es un indicador más valioso en niños que en adultos y ancianos por la pérdida natural de la elasticidad dérmica propia de la edad.

- Sequedad de mucosas: al igual que la sequedad de piel, sucede por la falta de agua extracelular. Disminuye o se bloquea la formación de moco y se resecan las fosas nasales. Disminuye la producción de saliva y la boca se siente pastosa.

- Cansancio, mareo y/o confusión. El cerebro recibe menos oxígeno al disminuir la cantidad de sangre circulante. La falta de agua afecta a todo el organismo, disminuyendo también el volumen sanguíneo, con lo cual disminuye la presión arterial y el gasto cardiaco. Para compensar la poca sangre con oxígeno que llega a las células, se produce un aumento de la frecuencia cardiaca y del pulso sanguíneo.

- Si la pérdida de agua y electrolitos progresa, puede suceder un shock hipovolémico (por pérdidas superiores al 15-25% del volumen sanguíneo), que es una situación grave que requiere un tratamiento urgente ya que puede llevar al coma y a la muerte por falta de aporte sanguíneo suficiente a los diferentes órganos y tejidos que sufren lesiones.

4. Cuidados especiales

Las deshidrataciones son más peligrosas en los niños y los ancianos y las personas enfermas.

4.1. En los bebés
En los bebés la deshidratación es especialmente grave. La causa más frecuente es la pérdida de agua por los vómitos o las diarreas, o la falta de ingesta de agua, bien por tomar poco agua o bien por ofrecerle biberones preparados con más concentración de polvo de leche de la que corresponde a la cantidad de agua.

El bebé deshidratado moja menos pañales, (lo normal es que los moje cada 3 ó 4 horas) y la orina es más oscura, la piel está menos elástica, la boca y la lengua están secas, los ojos se ven hundidos, está irritable y llora sin lágrimas.

Las fontanelas (zonas aún sin osificar del cráneo) están hundidas, pierde peso, disminuye el nivel de alerta (pudiendo llegar al coma en situaciones graves) y puede tener fiebre alta.

Para prevenirla hemos de ofrecer agua al niño cada poco tiempo y vigilar la cantidad de orina.

Hemos de ser estrictos a la hora de preparar los biberones, añadiendo los cacitos de leche que correspondan a la cantidad de agua y, además, enrasando bien estos cacitos para asegurarnos de que la proporción de agua y polvo es la adecuada.

Es importante consultar al médico si hay vómitos o diarrea.

No debemos exponer a los bebés a altas temperaturas, ni al sol directo. Por supuesto, no dejar jamás a un bebé ni a un niño (ni a nadie, ni siquera a un animal) en un coche cerrado ni por un minuto cuando las temperaturas son altas, ya que puede morir por el calor.

4.2. En los ancianos
En los ancianos también son problemáticas las deshidrataciones, pudiendo tener graves consecuencias leves deshidrataciones ya que pueden descompensar enfermedades de base.

La causa más frecuente de la deshidratación en los ancianos es la falta de ingesta de líquidos y la pérdida por vómitos o diarreas o la toma de diuréticos.

En los ancianos disminuye la sensación de la sed, pero también anulan la sensación de sed algunas patologías neurológicas como la demencia.

Otras veces hay alteraciones que impiden beber como enfermedades digestivas o estados de inconsciencia.

También los ancianos deben beber agua cada poco tiempo, aunque no tengan sed, vigilar las veces y la cantidad que orinan, tener cuidado con los medicamentos que toman, haciéndolo exclusivamente por consejo de su médico, no exponerse a altas temperaturas ni al sol sin protección.

Si tenemos a nuestro cargo a un anciano, hemos de estar atentos a su nivel de consciencia y a la presencia de mareos, sobre todo al cambiar de postura o incorporarse. Otros síntomas de deshidratación avanzada pueden ser cefaleas, náuseas, calambres o hipotensión.

4.3. En otros casos
Las personas enfermas requieren especial atención ante la deshidratación, sobre todo en patologías en las que existe una incapacidad de retención de líquidos o en aquellas en las que la pérdida de agua y los trastornos electrolíticos agravan especialmente la patología de base.

En niños y adultos que presenten una micción excesiva (orinen mucho), debemos consultar al médico sobre todo si hay antecedentes personales o familiares de diabetes.

En los adolescentes con gran actividad física y en los deportistas también es frecuente una pérdida excesiva de agua por el sudor.

Debe prevenirse manteniendo una ingesta de líquidos regular (sobre todo de bebidas isotónicas), evitando el ejercicio excesivo, no haciendo ejercicio al sol o bajo temperaturas elevadas, llevando ropa de algodón que no aumente la sudoración y descansando con frecuencia.

Insolaciones y golpes de calor.

La insolación es un problema relacionado con la termorregulación del cuerpo. Se produce debido a una exposición excesiva a los rayos ultravioletas del sol. El golpe de calor aparece cuando el cuerpo pierde el control de la temperatura, que asciende más allá de los 40ºC. A veces asociados a segmentos de población como los niños o los ancianos, lo cierto es que gran parte de los casos se relacionan más con una incorrecta disposición a la hora de tomar las precauciones debidas.

1. ¿En qué consisten?

Insolación. Lo habitual es que surja por falta de prevención.

En el golpe de calor, el organismo pierde el control de la temperatura, siendo capaz de ascender por encima de los 40ºC. Se provoca un daño en las estructuras celulares y en el sistema termorregulador, incluso provocando un riesgo de mortalidad.

Los síntomas de esta situación se caracterizan por una serie de procesos como la reducción o el cese de la sudoración, dolores de cabeza, mareo, confusiones, taquicardia, la piel muy caliente y seca e incluso se pueden llegar a dar convulsiones o complicaciones además de fallos renales, hepáticos o respiratorios.

Es más natural que la insolación acontezca por una falta de prevención y se produce más en jóvenes que toman el sol y se quedan dormidos o que practican deporte durante bastante tiempo a las horas más peligrosas del día.

Las personas con mayor riesgo de sufrir estos síntomas son los ancianos, los niños y los que sufren algún tipo de enfermedad patológica.

2. ¿Cuáles son las medidas preventivas?

En la mayoría de los casos, las insolaciones y golpes de calor se pueden evitar si se siguen una serie de recomendaciones:

- Utilizar protección física como un gorro, una camiseta, unas gafas y que ésta sea cómoda, ligera y holgada.

- Aplicarse un fotoprotector adecuado al tipo de piel, a la edad de la persona y a la zona donde se va a ir a tomar el sol.

- Aumentar considerablemente la ingesta habitual de líquidos, sin esperar además a tener sed.

- Por un lado, evitar las bebidas alcohólicas, azucaradas o que contengan cafeína. Por otro, no tomar comidas muy copiosas y, en cambio, acrecentar la ingesta de frutas y verduras.

- Reducir las actividades físicas y que cuando se produzcan sean en entornos bien acondicionados y a la sombra.

- No exponerse al sol en las horas centrales del día e intentar descansar en la sombra en la medida de lo posible.

3. Tratamiento para minimizar los trastornos

Altas temperaturas. En verano es recomendable resguardarse cuando el termómetro se dispara.

Existe una serie medidas apropiadas para ayudar a solucionar los trastornos producidos por el calor en una persona:

- Bajar la temperatura corporal trasladándole a la sombra o a lugares frescos y tranquilos.

- Mantener la cabeza un poco alta e intentar refrescarle mojando la ropa o colocándole compresas de agua fría en la cabeza.

- Hidratarle muchísimo haciendo que beba agua, pero sólo en el caso de que esté consciente.

- En el caso de que fuera necesario, solicitar ayuda médica.

4. Fotoprotección, asignatura pendiente

A pesar de las campañas de concienciación y la mejora de los protectores solares, queda pendiente por solucionar el problema de la aplicación de los fotoprotectores.

La aplicación debe ser media hora antes de la exposición y tiene que darse de forma muy generosa, de manera uniforme y con la piel seca.

Posteriormente se debe reaplicar el proceso como mínimo cada dos horas y volver a aplicársela cada vez que nos damos un baño.

5. Fototipos

Las características de la piel no se reducen únicamente a parámetros de condición grasa, seca o normal. Un aspecto aún más importante es la sensibilidad de cada persona y de su piel al sol, que es lo que se llama fototipo.

Cada persona tiene un distinto capital solar, es decir, admite más o menos cantidad de sol. Lo más importante es conocer cómo se broncea y cómo se quema cada persona.

Existe una gradación que divide esta cualidad en seis tipos, del I al VI. Los más bajos se corresponden con las personas de piel más clara y los más altos lo hacen con los de piel más oscura. Los españoles, por lo general, suelen encuadrarse entre los tipos III y IV.

6. Los rayos ultravioleta según el lugar

Playa. Hay que ser cautos en la exposición al sol, sobre todo en verano.

Los rayos ultravioleta no provocan el mismo efecto en todos los lugares del mundo ni de manera uniforme en todas las horas del día. El deterioro de la capa de ozono en las latitudes medias y altas ha agravado la situación atmosférica y ha hecho que las personas y el medio ambiente estemos actualmente a unos niveles más altos de radiación.

Para aportar otro dato de interés para la fotoprotección se creó el índice ultravioleta (UVI), que es la estimación promediada de la radiación ultravioleta solar máxima en la superficie de la tierra.

El Índice UV se mide en rangos:

- Exposición baja: Valores entre 1 y 3
- Exposición media: Valores entre 4 y 6
- Exposición alta: Valores entre 7 y 9
- Exposición extrema: Valores superiores a 10

A partir de 7 los niños, personas de piel clara o ancianos deben tener más cuidado en las exposiciones y es conveniente que no salgan al mediodía. En Europa no es normal que se supere el valor 8.

Para consultar el índice se puede visitar tanto la página Portal Farma como la página del Instituto Nacional de Meteorología. En alguna televisión privada y algunos periódicos se ofrece el UVI, sobre todo a partir de junio y hasta septiembre.

7. Campañas informativas

Ana Aliaga. Es Vocal Nacional de Dermofarmacia del Consejo General de Farmacéuticos.

El Consejo General de Farmacéuticos lleva siete años haciendo campañas nacionales de concienciación por la fotoprotección con multitud de organismos como el Ministerio de Sanidad, la Asociación Española contra el Cáncer, la Cruz Roja, distintos laboratorios o la Asociación Española de Dermatólogos contra el Cáncer.

En concreto, la campaña "Sol, Piel y Fotoprotección" fue todo un éxito en 2003, puesto que se cumplió el objetivo de ofrecer una educación básica a los niños. Asimismo, consiguieron una incidencia institucional y fomentaron la preocupación por que los fotoprotectores fueran especiales para niños.

En el futuro más inmediato, se prepara una campaña de información del índice ultravioleta, que es un término poco conocido entre la gente, y que proporcionará información útil para la protección solar.

También se tiene en proyecto una campaña con Cruz Roja y los laboratorios Isdin, que se llama "Este verano quiérete mucho", que es una campaña de prevención de riesgos, que además de fotoprotección, también ofrece consejos para picaduras y todas las complicaciones con la piel que se pueden dar durante el verano.